FC Cartagena 2-1 Rayo Majadahonda

FC Cartagena y Rayo Majadahonda han dejado, como no podía ser de otra forma, para el partido de vuelta determinar quién será el equipo que asciende a Segunda División. El bloque albinegro se adjudicó el primer combate, gracias a la pegada que atesora en las cabezas de Rubén Cruz y Aketxe, en una pelea con un entretenido intercambio de golpes. Ambos delanteros dieron el triunfo al bloque albinegro,con sus testarazos en el minuto 5 y en el 74 de partido. Otorgan, de esta manera, una pequeña ventaja para el choque del próximo fin se semana -en horario aún por oficializar- en el Cerro del Espino de Majadahonda.
Coto, en el tiempo añadido de la primera parte, fue el autor del gol del conjunto majariego, que supone que al bloque madrileño le podría bastar con ganar por un escuálido 1-0 en su campo -por el valor doble de los tantos a domicilio-, para ascender a Segunda. No obstante, el equipo de Monteagudo estará en una categoría superior si gana o empata en el segundo 'round'.
Los albinegros fueron mejores en la primera parte. Más dominadores e incisivos, sobre todo gracias al hecho de haberse encontrado con un gol a favor tan pronto. El equipo de Iriondo salió en tromba en la segunda parte con una contra de vértigo que puso en aprietos la eliminatoria, aunque Pau Torres se erigió como la figura de este período con dos grandes intervenciones.
El Cartagena saltó muy activo en los primeros instantes del partido. Presión intensa nada más comenzar para buscar el error en el pase, un mal control o un despiste con el que anotar. El Rayo Majadahonda no podía salir como al equipo de Iriondo le gusta, que es tocando desde atrás.
Los de Monteagudo encontraron el premio a su insistencia muy pronto. Un balón caído a banda con un centro de Ramírez, que se aprovechó de que su defensor estaba en el suelo para templar el balón con mucho tino, a la cabeza de Rubén Cruz, que hizo el primero nada más arrancar el choque.
Los albinegros siguieron con su plan previsto y mantuvieron esa presión a la defensa visitante, pero el Rayo Majadahonda tuvo que dar un pasito hacia adelante para buscar, obligado como se veía, la portería de Pau Torres. El Cartagena también tuvo que bajar el nivel del arranque, ya que el calor en el césped a esas horas del encuentro y el desgaste físico así lo obligaban.
Los albinegros buscaban el control del balón en medio campo, pero el Rayo Majadahonda también quería el cuero y Vicente se convertía en el centro de las operaciones del bloque visitante. Sin sortear el balón, buscaban las bandas con Coto por la izquierda y un De Frutos más libre de marca, que a veces se las tenía que ver con los dos centrales cartageneristas.
No obstante, el bloque local actuaba bien en defensa, cerraba la línea con contundencia y evitaba posiciones claras de centro o disparo. El contratiempo llegó con la lesión de Moisés García en un cabezazo fortuito con un defensor local. El sevillano se quedó en el suelo varios minutos y aunque volvió al campo, finalmente tuvo que ser sustituido por Zabaco.
Los albinegros empezaron a buscar más la contra como estrategia para encontrar el premio y poco les faltó que en un magnífico lanzamiento de Gaspar desde el centro del campo lo consiguieran, pero el meta Basilio evitó con la manopla el tanto que todos los aficionados albinegros empujaban con su mirada.
La tensión y la exigencia de unos y otros evitaba ver un partido de calidad, pero los albinegros tenían bien sujeto al oponente. Sin embargo, en el tiempo añadido se produjo una falta al borde del área con agarrón de Gaspar en una rápida acción de De Frutos. Coto lanzó ajustado al larguero tanto que pegó en el mismo y tocó en Pau Torres para introducirse en la portería local. Malísima suerte para un Cartagena que había dominado bien al oponente en ataque y se encontró con un gol en contra que en eliminatoria suele ser muy peligroso.
Monteagudo tuvo que tratar de reactivar a un equipo que sufrió un mazazo unos segundos antes del descanso y lo cierto es que les afectó mucho este golpe. Los albinegros sufrieron demasiado en el arranque de la segunda parte, con un Rayo Majadahonda que tenía ahora la sartén por el mango. Iriondo dio entrada a Jeisson, un jugador rápido y desequilibrante, para junto a De Frutos, terminar de 'matar' al Cartagena a la contra.
Los primeros diez minutos fueron de aguantar la respiración, porque el gol se mascaba en la portería de Pau Torres. De hecho, De Frutos hizo el 1-2, en una jugada que previamente había invalidado el línea por fuera de juego de Dani Martínez, el delantero del Rayo Majadahonda.
Luego lo intentó Carlitos con un libre directo escorado a la derecha, que Pau tuvo que detener en dos tiempos y en el 56 llegó una gran ocasión para el bloque visitante. De Frutos recogía un balón largo y se zafaba con mucha clase de los dos centrales para plantarse ante Pau Torres. El cancerbero albinegro intuyó la dirección del disparo para salvar a su equipo de ir con el marcador en contra.
Las tornas habían cambiado de dirección y ahora el bloque madrileño parecía más fresco en una tarde calurosa y en la que se empezaban a pagar los esfuerzos.
Owusu, en el 57, y Aketxe en el 69 saltaban para dar más mordiente a un Cartagena al que le costaba cada jugada un poco más llegar a portería. En el minuto 71 Owusu se plantó delante del portero con un balón llovido del cielo. Su remate de cabeza se marchó fuera, aunque cayó al suelo al haber sido golpeado en ese encontronazo con el meta visitante. El público reclamó penalti con todas sus fuerzas, pero el colegiado no vio nada.
Solo tres minutos más tarde llegó el 2-1 que pone de cara la eliminatoria. Owusu se marchaba por la izquierda pero era obstaculizado por un defensor. El árbitro dejó seguir ya que el esférico lo recogía Rubén Cruz. El goleador ayer puso un centro medido al área, donde Aketxe esperaba en el segundo palo para rematar perfectamente y hacer el 2-1 y poner el delirio en el Cartagonova.
A quince minutos para el final el Cartagena no cejaba en su empeño de hacer un tercero, aunque el Rayo Majadahonda también esperaba su oportunidad. La tuvo Dani Martínez con un remate a bocajarro tras un rechace, en el que Pau Torres volvía a sacar el balón en una buena intervención.

El partido languideció con una victoria que contenta a los albinegros, pues aunque conscientes del peligro de haber encajado, sí que supone llegar con cierta ventaja a la vuelta. El Rayo Majadahonda ofreció una gran imagen y el Cartagena se llevó la victoria porque siempre confió en que lo podía hacer.
La Opinión

FC Cartagena 0-0 Ecija Bpie

El punto logrado por el Cartagena vale un campeonato. El bloque albinegro necesitaba un empate para proclamarse campeón del Grupo IV de Segunda División B y lo hizo en casa ante su afición en un partido que futbolísticamente no será para recordar. Lo que sí guardarán en su memoria los aficionados cartageneros es que vivieron y disfrutaron de la tercera temporada en la historia de la entidad que el conjunto acaba la competición en Segunda División B como campeón de su grupo.
El hecho no es baladí, ya que esto le da derecho a disputar la fase de campeones por el ascenso en una eliminatoria con otro primer clasificado de cualquiera de los otros tres grupos de Segunda B y el mejor en los dos partidos que se jugarán ascenderá automáticamente, sin tener que pasar el calvario que supone tener que jugar hasta tres eliminatorias para alcanzar ese ansiado ascenso.
Monteagudo, que la semana pasada cumplía cien partidos en el cargo como entrenador, lo ha conseguido en su tercer año como preparador albinegro. El objetivo no era otro esta temporada que primero acabar líder y luego jugárselo en una ronda a ida y vuelta. El primer paso está dado y ahora queda la emoción que supone esta fase de ascenso.
El bloque albinegro ha conseguido mantenerse en lo más alto a lo largo de dieciocho jornadas y no ha bajado de la segunda posición desde la jornada duodécima, cuando se escaló a lo más alto tras ganar al Jumilla.
La derrota en casa en febrero ante el Marbella lo bajó del primer puesto y el equipo estuvo en un mano a mano con el Marbella hasta la última jornada liguera, en la que el punto era suficiente a pesar de que el equipo malagueño lograba vencer en su último compromiso frente al Villanovense.
El encuentro no fue brillante,ni mucho menos. El Écija se jugaba la vida en la categoría y no especuló con el empate hasta que se creía con el play off de la permanencia en el bolsillo. Los albinegros no cuajaron una de sus mejores actuaciones y en algunos momentos se les vio con el freno de mano echado, tratando de nadar y guardar la ropa para que los sevillanos no les cogieran en ningún renuncio que les provocara un desaguisado. A eso hay que añadir que los astigitanos plantearon un buen partido, con presión en la salida y búsqueda del contragolpe con el que hacer daño a la zaga local.
El partido arrancó eléctrico con un error defensivo del equipo sevillano y una carrera de Owusu para encarar la meta de Molero. El ghanés lograba deshacerse del defensor, pero éste le hizo falta y el atacante albinegro cayó dentro del área. Aunque el colegiado catalán Carlos Calderiña había señalado el punto de penalti, se desdijo de su determinación inicial para sacar la falta al borde del área. De una pena máxima se pasó en un instante a una falta al borde del área y al monumental enfado de la grada, que ya veía dentro el primer gol del partido. La falta fue botada sin transcendencia y todo volvía a la normalidad de un partido en el que, como era previsible, ambos equipos andaban muy cautelosos.
El Écija apretaba en la salida del Cartagena, que no lograba darle fluidez al balón y por eso optaba por el pelotazo largo y ganar la espalda de la defensa visitante con un Owusu bastante irregular. Sus continuados resbalones sobre el césped resultaban cansinos, ya que era el único al que las botas le jugaban una mala pasada. Owusu pecaba de protagonismo, tanto que sus errores empezaron a mermar en el ánimo del joven jugador cartagenerista.
Lo cierto es que Monteagudo había decidido incluir a un trivote con tres jugadores que tocan muy bien el balón en el centro del campo. Diego Benito volvía a ser titular y andaba acompañado de Chavero y Cordero. El objetivo era tener siempre el control del balón, aunque se difuminaba practicando un fútbol demasiado horizontal y en el que curiosamente eran los defensas los que más tocaban la pelota cuando se movía de un lado a otro. Owusu impedía las arrancadas de Jesús Álvaro por la izquierda y Ramírez no andaba demasiado adelantado por lo que Rubén Cruz se limitaba a jugar de espaldas, saltar en la búsqueda de algún balón colgado y poco más.
Los albinegros pecaban de falta de decisión, un punto más de velocidad en el movimiento de balón y, por supuesto, llegada al área.
El Écija no tenía otro remedio que ir a por todas y lo intentó ganando bien por momentos el medio campo y llegando sin alborotos al área de Pau Torres. Suya fue la mejor oportunidad del partido en la primera parte con un zapatazo de Marrufo al larguero que dejó helado a la grada en un segundo.
El único disparo de los albinegros entre los tres palos llegó en el minuto 41 de partido con un lanzamiento desde fuera del área de Hugo Rodríguez que detuvo el cancerbero en dos tiempos.

En la segunda parte el Cartagena estuvo más entonado. Owusu tuvo la primera con un cabezazo que se fue fuera. Luego Hugo mandó al palo un libre directo bien ejecutado y unos minutos más tarde en un mano a mano con el portero lanzó la pelota demasiado alta.
Conforme pasaban los minutos crecía la tensión y el Écija trataba de achuchar. El Cartagena supo contemporizar y dejó pasar el tiempo. El equipo rival se creía salvado del descenso hasta que un gol del Mérida lo mandó a Tercera en unos minutos de angustia para unos y de júbilo para otros.
La Opinión

RB Linense 0-0 FC Cartagena

El FC Cartagena no pudo pasar del empate ante el RB Linense, por lo que la carrera por el título de campeón del Grupo IV de Segunda División B se decidirá en la última jornada. En ésta, el bloque albinegro necesitará ganar o empatar en su campo ante el Écija, que se ha metido en un auténtico lío ahora, ocupando el puesto de play off por la permanencia.
Los albinegros necesitaban una victoria para salir campeones del Municipal de La Línea de la Concepción, pero ofrecieron una imagen gris, demasiado contenida para lo que podían haber logrado antes del partido del domingo próximo. Contaban en contra que el RB Linense necesitaba los tres puntos para salir de los puestos de peligro y de ahí que el empuje de los gaditanos fuera la nota predominante durante los noventa minutos de partido.
El bloque local fue más incisivo y tuvo el peso del partido, pero sus ocasiones fueron más bien escasas. Eso sí, gozaron de muchas aproximaciones al área de Pau Torres, con un Stoichkov que llevaba peligro en cada acercamiento. El propio delantero sevillano tuvo una gran oportunidad en la segunda parte pero desperdició la ocasión, al igual que le sucedía a Aketxe, quien en el segundo tiempo, a solo cinco minutos del final, tuvo un clarísimo mano a mano con Javi Montoya, pero no supo resolver acertadamente y el balón se marchó a línea de fondo.
El Linense puso al Cartagena en su campo nada más saltar al terreno de juego en los primeros compases del partido. Eran los de Pedro Sánchez de la Nieta los que tomaban las riendas del partido al apretar en la salida, anticiparse con velocidad y buscar a su boya arriba, Wilson Cuero.
Por contra, el equipo dirigido por Monteagudo, que decidió utilizar a tres jugadores en medio campo para tener más el balón, dedicaba todas sus fuerzas a dar el pelotazo hacia arriba, sin más, buscando quizá una segunda opción que pudiera aprovechar Rubén Cruz. El bloque albinegro apenas tocaba más de dos o tres veces seguidas el esférico. Le quemaba en los pies y no quería tenerlo nunca cerca de su área. De ahí que en la primera parte del encuentro el bloque albinegro no tuviera ni un solo acercamiento peligroso al área local.
Parecía claro que si el Linense iba a tomar las riendas del partido lo mejor era evitar ocasiones claras de peligro en contra y con el paso de los minutos ir creciendo como consecuencia de la ansiedad local. Esperaban que esta necesidad imperiosa por ganar les llevara a desgastarse para poder cogerles en alguna contra en la segunda parte.
El Linense, si bien lo intentaba con un Stoichkov que fue el jugador más activo de su equipo, tampoco tenía demasiadas oportunidades para poner en aprietos a Pau Torres. Un disparo de Gato en el minuto 29 de partido, con parada del portero tras echar rodilla en tierra, fue lo único a destacar del bloque linense.
En los albinegros el trabajo era más defensivo, de apoyos en las coberturas y pelotazos evitando el peligro que cualquier otra opción de hacer daño en el área local.
Ni un disparo a puerta se produjo en la primera parte del encuentro por parte de los pupilos entrenados por Alberto Monteagudo en lo que supuso una de las aportaciones ofensivas más escasas de los encuentros que ha tenido que dirimir este Cartagena a domicilio en la segunda vuelta de la competición.
El Linense sabía que estaba jugando con fuego y andaba muy pendiente de lo que pasaba en otros campos, sobre todo en el del Écija, donde los sevillanos y el Jumilla se enfrentaban en un duelo casi definitivo para saber quién ocupará plaza de descenso.
El paso por los vestuarios no mejoró la situación para un Cartagena que esperaba el bajón físico de los locales para tomar más presencia en campo rival. Sin embargo, mientras el RB Linense lo intentaba con sus recursos, el bloque albinegro seguía defendiéndose bien, con relativa facilidad ante las llegadas del oponente, pero sin una pizca de vocación cuando el balón pasaba de su medio campo.
Fue Stoichkov el primero que lo intentó en el minuto 49 con un disparo que se marchó fuera de la portería defendida por Pau Torres.
Solo cinco minutos más tarde gozó de la ocasión más clara para su equipo. Un balón centrado al área era mal despejado por Óscar Ramírez. El delantero del Linense se adelantó a los defensores para recoger el esférico y casi desde el punto de penalti pegar fuerte al balón, pero mal colocado porque el esférico se marchó alto cuando tenía toda la portería para él.
La primera aproximación de los de Cartagena se produjo a la hora de partido. Una combinación desde la derecha con balón centrado por Gaspar que no lleva destinatario y el portero atajó sin peligro.
En el minuto 65 fue Chavero, ayer en un papel muy secundario, el que disparó desde fuera del área pero la pelota se marchaba fuera.
El Linense reaccionó muy pronto. Entre los minutos 66 y 67 lo intentaron los locales con un saque de esquina que Moisés tuvo que sacar casi bajo palos y un chut de José Ramón a pase de Stoichkov que se marchaba demasiado cruzado. El bloque gaditano empujaba y el Cartagena seguía impertérrito, falto de recursos, salida, empuje o ganas por marcar.
El técnico albinegro puso en el terreno de juego a los tres jugadores que tenía planificado sacar. Primero fue Owusu quien iba a tratar de sacar partido a su velocidad para desbordar y encarar. Luego fueron Aketxe y Moussa quienes saltaron al terreno de juego del Municipal de La Línea.
Aunque si bien es cierto que el partido ya no era como antes y que el equipo cartagenerista tenía más tiempo el control del balón, eran escasísimas sus llegadas.
Pero en el minuto 80 un pase interior hacia Aketxe pudo suponer un campeonato. El jugador vasco se desmarcó perfectamente y encaró al portero local. Quizá esperó demasiado para decidir qué hacer con el balón, si cruzar al palo largo, rematar con fuerza o esperar para picar. Lo cierto es que la falta de decisión provocó que el cancerbero tapara todos los ángulos posibles y Aketxe remató mal, al cuerpo de Javi Montoya, que entonces mandó el balón a línea de fondo.
En estos diez últimos minutos para el final todo parecía ya más que decidido. El Linense quería guardar ese punto y tratar de evitar cualquier despiste y el Cartagena había demostrado su incapacidad para solventar el partido, quizá abrumado por el empuje de un Linense más acuciado que ellos, pero lo cierto es que ahora deberán aguardar una semana para ver si son capaces de arreglar el título en su campo.
Les queda una dura jornada, ya que el Écija llega al Cartagonova en la decimosexta posición, con 44 puntos, a uno del descenso y empatado con el Jumilla, que está fuera de los puestos que lo mandan a Tercera. El equipo sevillano necesita ganar, lo mismo que un Cartagena que aunque con un punto le bastaría, no podrá salir a especular con el resultado si no se quiere llevar una mala noticia en su última jornada de Liga.

El Marbella, ahora a tres puntos, esperará la visita del Villanovense. La única opción de los extremeños de entrar en playoff en la última jornada es ganando al Marbella y esperar la derrota de Melilla y Extremadura.
La Opinión

FC Cartagena 2-0 Lorca Dptva

Owusu revoluciona un partido en el que Jesús Álvaro abre la lata en el minuto 78.
Decía un compañero de profesión hace unas cuantas jornadas que el centrocampista Owusu, fichado por el FC Cartagena este pasado mes de enero, es, salvando las distancias y las profesiones, como el torero Curro Romero. Para verle hacer una buena 'faena', había que aguantarle en otras muchas mediocres. El jugador ghanés cedido por el Leganés tuvo ayer un momento de gloria, de los pocos que ha logrado en este FC Cartagena. Saltó en el minuto 58 de partido, cuando el equipo albinegro andaba tan atascado como al principio, con un empate a cero que ponía en serios aprietos el liderato del Grupo IV con tan pocos puntos por jugarse. Su presencia supuso un revulsivo, quizá esa chispa que necesitaba el Cartagena para animar un partido que languidecía sin una alegría. El centrocampista puso la velocidad y el desborde, pero también las asistencias de gol, de los dos tantos que conseguía el equipo cartagenerista.
Jesús Álvaro y Moussa Camara fueron los artífices de los goles albinegros, ambos precedidos por un pase de Owusu, que supusieron una inyección de moral enorme para las pretensiones albinegras de acabar en primera posición y afrontar la fase de ascenso con el optimismo y las oportunidades únicas que te brinda una fase entre campeones.
El conjunto entrenado por Alberto Monteagudo tuvo que apelar a una sobredosis de paciencia para doblegar al bloque lorquinista. Y es que este Lorca Deportiva, aunque descendido desde la pasada jornada, ofreció resistencia, tanta que tras el 1-0 hubo algún 'rifi-rafe' con los jugadores cartageneristas para que nadie perdiera tiempo.
Los dos goles llegaron en el último cuarto de hora, cuando mejor se le da al FC Cartagena anotar los tantos. En este último cuarto de hora el equipo conseguía desperezarse y, por ende, que la afición que tanto había estado sufriendo hasta ese instante lograra marcharse a casa con otra sensación y la esperanza de que el primer objetivo está cerca de lograrse.
Parece que el único enemigo que tenía ayer sobre el césped del Cartagonova el Cartagena era él mismo. Y es que el conjunto local no encontraba el ritmo del partido. Demasiado lento en medio campo por la ausencia de sus dos pilares: Cordero y Chavero, el balón no gozaba de verticalidad ni velocidad, lo que se traducía en un ir y venir del esférico de un lado a otro del campo sin apenas inquietar la portería rival.
Además, Hugo Rodríguez no ocupó la banda derecha, sino que fue Gaspar el titular en esta oportunidad y al ex del Hércules le falta confianza y rapidez. Arriba Aketxe tenía que correr a un lado y a otro para pelear cada balón, porque no le caían en buenas condiciones mientras que Rubén Cruz, otra vez en labores de media punta, pasaba completamente desapercibido. Pierde mucho el jugador andaluz cuando está tan alejado de la portería.
Con éstas, el Cartagena dominaba pero el Lorca apenas tenía dificultades para frenar bien el medio campo y las bandas.
El público empezó a impacientarse, porque el Cartagena sobaba el balón hasta el aburrimiento, sin encontrar el recurso apropiado para meter el balón en profundidad y poner en situación de uno contra uno a sus dos delanteros.
Diego Benito, que cuajó un buen partido, no es Chavero, porque es un jugador más pausado y menos vertical y eso suponía otro nuevo contratiempo para un Cartagena que conforme pasaban los minutos se desesperaba más.
Aketxe lo intentó en un par de ocasiones. En el minuto 3 disparó desde la frontal, pero se encontró con un portero que estaba bien colocado para evitar la sorpresa. La más clara le llegó en el minuto 37, tras un libre directo lanzado desde la izquierda. El esférico cayó rebotado en los pies del goleador vasco, que disparó demasiado cruzado y tras tocar en un defensa se marchaba a línea de fondo.
Antes, en el minuto 19 de partido, Gaspar había visto cómo el colegiado le anulaba un gol en fuera de juego que las imágenes demostraron que fue legal.
El equipo lorquino trataba de estirarse sin demasiada convicción. Es verdad que lo intentó en un par de ocasiones, una de ellas tras un libre directo lanzado por Britos que se marchó alto.
El Cartagena no gustaba y la afición silbaba ante la inoperancia de un equipo obligado a ganar para mantener el primer puesto en la tabla clasificatoria.
En la segunda parte el Lorca Deportiva sufrió más el cansancio y el Cartagena, a pesar de seguir dominando la situación, no tenía las opciones claras para ponerse por delante en el marcador.
Un disparo de Aketxe, en el minuto 60 desde la frontal, era toda la aportación del equipo en el primer cuarto de hora de la segunda parte.
Owusu saltó al campo en el minuto 58, cuando su velocidad podía hacer aclarados en la banda derecha. El jugador albinegro lo intentó en varias ocasiones. La primera en el 69 con una buena acción personal, que acabó con disparo demasiado elevado que detuvo el guardameta visitante.
El Cartagena no llegaba con claridad y aunque la afición decidió que era momento de apoyar y no reclamar en una situación que se empezaba a antojar complicada, los albinegros no tenían el fútbol necesario para llevarse el choque.
Todo cambió en el minuto 78, a doce para el final. Owusu cogía el balón dentro del área y escorado a la izquierda. Jesús Álvaro, más activo en la segunda parte, desdoblaba para ganar por velocidad a su marcador. Cuando todo el mundo esperaba el pase atrás, donde Rubén Cruz ya aguardaba con la pierna cargada, el lateral izquierdo albinegro se sacó un disparo al primer palo que sorprendía a todos, principalmente al guardameta lorquinista, que no vio entrar el balón junto a él.
La alegría se desató en el Cartagonova y también la tensión acumulada en esos casi 80 minutos de partido. Un empate le hubiera devuelto al Marbella la primera posición y no se podían permitir acabar pinchando en un partido tan trascendental.
Tras el tanto, el Lorca Deportiva dio un paso adelante para volver a poner el empate. El equipo lorquinista había dado por bueno el punto sumado desde hacía ya muchos minutos, por lo que el gol anotado por Jesús Álvaro daba al traste con esa pretensión casi inicial.
Estos minutos finales estuvieron marcados por la tensión entre los jugadores y los banquillos.Saltaron chispas en el campo y la afición calentó más el ambiente con gritos de 'A Tercera' para los blanquiazules, lo que encendieron aún más los ánimos del bloque visitante.
En este tramo final, en el que el Cartagena trataba de dominar y salir a la contra, el Lorca gozó de una buena ocasión cuando Juan Arcas disparaba desde la frontal y ponía en apuros a Pau Torres.

Sin embargo, el Cartagena tomó de nuevo el pulso del partido. Cristo Martín lo intentó con un chut desde la frontal en el minuto 93 y una contra rapidísima iniciada por Óscar Ramírez, llevada por Owusu al área y culminada, tras pase de la muerte del jugador a Moussa Camara, con un gol del delantero a segundos del final, que desató la locura de la grada.
La Opinión

Play-off asegurado

Sucedía el pasado sábado, paralelamente al hecho fundamental de haber recuperado el liderato, que la victoria del FC Cartagena en casa del filial bético certificaba matemáticamente que los albinegros estarán el próximo mes de mayo disputando la venidera promoción de ascenso a Segunda División. Cierto es que virtualmente estaba hecho desde diciembre, cuando para algunos casi parecía que hubiésemos ascendido ya, pero la realidad es que no ha sido hasta esta Jornada 35 que ese objetivo se ha materializado. Así que congratulémonos por ello. Además, dicha clasificación para el play-off supondrá la nada desdeñable cifra de cuatro participaciones en esta fase de la competición en las últimas seis temporadas. Y podríamos añadir una quinta, en las siete últimas temporadas en la categoría, si contásemos la del ascenso de 2009. Ojo con el dato, que es bastante más importante de lo que pudiera aparentar a primera vista.

Sé que los habrá que pensarán que disputar un play-off de ascenso de poco sirve si no se acaba culminando. Pero no, creedme, están malacostumbrados a probar en el fútbol más mieles que momentos amargos. Los play-offs no los regalan (ni que fueran un máster) y hay que ponerlos en valor. O también encontraremos a los que dirán que es obligación para una entidad como la del Cartagena estar ahí en 2ªB, siempre, a lo que servidor hasta se atrevería a añadir que la obligación debería ser estar en superior categoría. Pero repito lo de antes, es que no lo regalan, y la prueba empírica es que lo de cuatro promociones en seis temporadas no es para nada habitual en nuestra historia.

Bolas de la RFEF
Sin ir más lejos, ojeando la biografía del actual club, de 1998 a 2009 se estuvo en la categoría de bronce lográndose disputar nada más que tres play-offs a Segunda. También hubo un quinto puesto, pero más allá de eso la trayectoria fue vagar en mitad de la tabla o más abajo. Y yendo algo hacia atrás, a las campañas del Cartagena FC tras su descenso del fútbol profesional a finales de los 80s, contamos siete temporadas con dos promociones. En las que prácticamente casi se asciende, sí, pero dos promociones al fin y al cabo. Es decir, desde 1988 hasta 2009 son dieciocho temporadas del fútbol cartagenero en 2ªB con tan solo cinco play-offs. La media no llega ni a dos cada seis temporadas, y ahora estamos hablando de cuatro.

Retrocediendo a los dos años, en una entonces recién estrenada 2ªB, a principios de los 80s no había ni promoción. El ascenso era directo para los dos primeros clasificados de la
liga regular, culminándose la hazaña por nuestra parte con el recordado gol en Torrejón del recientemente desaparecido José Luis (DEP) en la segunda de ellas. Así que no se puede establecer comparación.

Otra época buena del Cartagena en la tercera categoría nacional, que extravagantemente correspondía a su denominación de Tercera División, fue de 1963 a 1975. Doce temporadas en las que se jugaron seis promociones, en dos tandas de tres consecutivas para mayor precisión. Aunque cabe apuntar que entonces promocionaban los dos primeros, o lo hacía el segundo clasificado ya que el primero subía directamente, dependiendo del formato de ese año. Entonces, la media era de tres promociones cada seis años para los de El Almarjal.

Por fin, viajando más atrás todavía, a la etapa en la que el primer club de la ciudad se denominaba UD Cartagenera, sí que encontraríamos una estadística equiparable a la mencionada de cuatro play-offs en seis temporadas. De 1955 a 1961 se disputaron cuatro promociones a Segunda, obteniéndose premio en la última de ellas ante el Sestao, en San Mamés. No estaría mal, puestos a repetir los números de hace más de medio siglo, que el final esta vez fuera el mismo. Por último, en período de posguerra, de 1943 a 1949, tan solo se alcanzó un play-off en el que se lograba el ascenso por reestructuración de Segunda División.

En resumen, cuatro promociones a Segunda en seis temporadas. Valorémoslo, al igual que habrá que valorar acabar como campeones de grupo si así se diese el caso, que eso lo regalan aún menos. El mismo día que Messi igualaba a Zarra en no sé qué dato, o en el que Iniesta no sé cuántos, en Cartagena deberíamos poner el acento en lo nuestro. Que la semana que viene, quién sabe, quizá caiga otro dato de importancia y no tendrá sentido analizar este que comentamos hoy.

EFESE HISTORIA 

R. Betis B 1-2 FC Cartagena

Los tres puntos que sumaba el FC Cartagena a domicilio ante el Real Betis B suponen la vuelta al liderato en el Grupo IV de Segunda División B, tras ocho jornadas al acecho del Marbella. El equipo malagueño pinchó en su visita al CD El Ejido, lo que hace que los albinegros vuelvan a estar en lo más alto, con dos puntos de ventaja sobre los marbellíes.
Los tantos de Chavero y Rubén Cruz aúpan a un Cartagena que era muy consciente de la importancia de una victoria en casa de un equipo con demasiados problemas para especular con el resultado. Al Betis B solo le valía ganar, porque con un penúltimo lugar en la tabla clasificatoria los puntos se convierten en un botín muy preciado.
El bloque entrenado por Alberto Monteagudo salió como un cohete al campo Luis del Sol de Sevilla con la intención de coger en una de sus salidas al Betis B. Lo consiguió muy pronto. Antes de cumplirse el primer minuto fue Rubén Cruz quien tuvo en sus botas el 0-1 tras robo de balón, llegada de Cristo y pelota para el goleador. En esta ocasión el sevillano impactaba el esférico en las piernas de Pedro, que evitó que el Cartagena tardara poco menos de un minuto en marcar.
Pero el que no perdonó fue Chavero, quien tras un largo centro de Óscar Ramírez desde la derecha hizo el 0-1, al mandar con su pierna al fondo de las mallas un disparo raso que no pudo ver el meta local.
El bloque albinegro había hecho lo más complicado. Ahora tocaba saber leer las circunstancias de un partido que se le ponía de cara muy pronto y aprovecharse de la ansiedad de un Betis B que necesitaba la victoria para arañar los puntos que le lleven a la salvación. Es por eso por lo que los verdiblancos no tuvieron otra que dar un paso adelante nada más verse por detrás en el electrónico.
Uche anotó en el minuto 10 en una rápida acción a la contra, pero el colegiado vio fuera de juego -la repetición por televisión así lo demostró-, y el Cartagena se evitaba de esta forma ver empatado el choque.
Los albinegros salieron con tres futbolistas en medio campo: Sergio Jiménez andaba más retrasado, mientras que Chavero y Cordero saltaban un escalón por delante para tratar de tener más presencia en medio campo y evitar las transiciones rápidas del equipo local.
Sergio Jiménez volvía a cuajar un gran encuentro. Abarcó mucho espacio, presente en cada disputa dentro de su campo de acción y un buen escudero a la hora de recuperar para atacar.
El Cartagena no sufría a pesar de que no terminaba de tener el esférico controlado. A la media hora de partido Mejías -otro de los futbolistas destacados del bloque albinegro en la tarde de ayer- quitaba con la punta de la bota el balón a Abreu cuando éste encaraba la portería de Pau Torres.
El gol tan tempranero le quitó al bloque de Monteagudo cierta dosis de tensión. No es que sufriera en exceso, pero no terminaba de cuajar una ocasión clara de gol. El Cartagena se sentía cómodo porque el oponente no inquietaba y todo estaba a falta de apuntillar en alguna acción ofensiva.
También es cierto que los verdiblancos no tenían otra que intentar buscar el gol por todos los medios y con la necesidad perentoria que te da la clasificación, pero se encontraron a un Cartagena que en la primera parte apenas les concedió una ocasión.
En la segunda parte no cambió tanto el panorama, pero el Betis B azuzó a un FC Cartagena quizá más adormecido que en la primera parte. El bloque albinegro no iba para adelante, se agazapó más y cometió el error de darle vida a un Betis B que aprovechó para acercarse con peligro a las inmediaciones de la portería de Pau Torres.
Conforme pasaban los minutos los de Monteagudo tenían claro que debían aguantar las embestidas del oponente y evitar el gol en los últimos minutos. Sin embargo, no fue así, porque un robo de balón en medio campo albinegro supuso que Aitor superara por velocidad a Sergio Jiménez y cediese a la izquierda para Abreu. El atacante disparó centrado pero fuerte y Pau Torres nada pudo hacer para evitar el tanto cuando faltaban 12 minutos para el final del partido.
Volvía a empezar de nuevo un partido de apenas diez minutos, con un Cartagena que necesitaba despertar de ese letargo en el que vivió en la segunda parte para que no se le escapara la victoria.
Ya en ese momento Monteagudo había decidido mover el banquillo. Obligado fue el cambio de Jesús Álvaro, que se encontró demasiado cargada la pierna y pidió el cambio. Morros saltaba al campo por el canario, mientras que Owusu lo hacía por un Hugo Rodríguez menos protagonista en esta jornada.
La salida del africano al campo fue crucial. Y es que tres minutos más tarde del tanto anotado por Abreu llegó la reacción albinegra con Rubén Cruz de protagonista. El sevillano, que había pasado casi desapercibido hasta ese momento en labores ofensivas, recogía un balón que Owusu le cedió perfectamente con el pecho.El pase al ghanés le llegó en largo de Óscar Ramírez. En estas que Cruz, con el balón dentro del área, remató fuerte y el balón antes de entrar tocó el césped y picó hacia arriba, lo que hizo imposible la estirada del portero verdiblanco.
El Cartagena ya no permitiría más que el Betis B se acercara a la meta de Pau Torres. Supo, entonces, manejar el choque en estos cerca de quince minutos que se alargó el enfrentamiento para lograr una nueva victoria.
El Cartagena perdió el liderato el pasado 25 de febrero. Han transcurrido dos meses para que vuelva a retomarlo. No ha perdido nunca la esperanza de volver a lo más alto y a pesar del tropiezo ante el Real Murcia hace dos jornadas se ve arriba otra vez.

A tres jornadas para el final del campeonato regular, ahora solo depende de sí mismo.
La Opinión

FC Cartagena 1-0 Badajoz

El FC Cartagena hizo ante el CD Badajoz lo justito para llevarse los tres puntos y mantener intactas sus opciones de luchar por el primer puesto, a cuatro jornadas de la conclusión de la temporada regular. Eso sí, la victoria le da el margen de 12 puntos respecto al quinto clasificado, el Melilla, a falta de los mismos puntos en juego en la competición liguera. Solo el golaveraje, perdido ante el equipo norteafricano, le impide en estos momentos celebrar la clasificación, aunque es algo que logrará probablemente la semana que viene.
El tanto anotado por Sergio Jiménez, que fue titular al encontrarse Cordero lesionado, fue más que suficiente para alcanzar los 63 puntos y seguir en la lucha por el liderato, que tan difícil lo está poniendo el Marbella.
El equipo albinegro no jugó un buen partido. Fue un choque en el que se sintió incómodo en el primer tiempo, pero el gol le asentó en el campo y cuando el Cartagena anota primero en casa, tal y como han demostrado las estadísticas, suele amarrar los tres puntos. En la segunda parte el equipo mejoró, tocó más y movió mejor y además supo interpretar mucho mejor que en otras ocasiones el tramo final del choque cuando el resultado a favor es escueto, lo que le ayudó a no pasar apuros ante el equipo extremeño.
Pau Torres volvía al once inicial después de una lesión que le ha tenido apartado del equipo desde el pasado 7 de enero, cuando se lesionó en el choque ante el Recreativo. El portero ha llegado justo a tiempo para estar listo de cara a la fase por el ascenso y qué mejor manera que demostrarlo recuperando la titularidad.
Monteagudo, ante la previsión de que el rival decidiera presionar la salida de balón, dio instrucciones a sus jugadores para que el esférico no saliera dominado, sino que prefirió mandar el esférico en largo buscando la segunda acción con el juego de espaldas de sus delanteros. Pero el equipo cartagenerista estuvo muy espeso en esa faceta. La zaga visitante controló bien esa parcela del juego y además obligó a retrasar sus posiciones defensivas al Cartagena, lo que provocó que durante casi media hora el Badajoz dominase al equipo local en su casa.
Owusu tenía como misión principal aprovecharse de los balones largos que le brindasen desde atrás, aunque el jugador cedido por el Leganés tampoco tuvo su tarde ayer. Casi siempre que optaba por jugar el balón en acción personal Rafa Navarro le controlaba las distancias, o al albinegro le sobraba un último regate.
Hugo Rodríguez se quedó en el banquillo y el Cartagena carecía de banda en uno de sus costados. Cristo Martín cae siempre al centro y todo esa línea derecha la tenía que ocupar Óscar Ramírez, que poco se prodigó de medio campo hacia arriba.
La realidad decía que los locales no dominaban el centro del campo y Chavero se volvía loco buscando opciones que no encontraba, porque sus compañeros no abrían huecos para los pases interiores.
La primera parte fue muy aburrida y el público empezó a inquietarse frente a las continuas pérdidas de balón de los suyos, que no daban pie con bola cuando les tocaba atacar. La precipitación llevaba al error en las transiciones y el fútbol quedaba deslucido.
Rubén Cruz no encontraba su lugar en el campo. Retrasado con Aketxe por delante, el goleador tampoco entraba como segunda línea, fundamentalmente porque no llegaban balones al área.
Solo la voluntad de Chavero por tener más peso en cada acción ofensiva y la capacidad física de Jesús Álvaro, que ponía más voluntad que el resto en la banda izquierda se salvaba de una mala primera parte.
Pero aún así, el Cartagena se vio recompensado por la diosa Fortuna cuando en la última acción de la primera parte, en un saque de esquina botado desde la izquierda lograba hacer gol. Sergio Jiménez embocaba con su cabeza, libre de marca, en la única oportunidad que había tenido el Cartagena en los primeros 45 minutos. El premio era excesivo para los méritos de un conjunto tan gris que provocó algún que otro suspiro de desesperación entre los asistentes.
El preparador pidió mucho más contacto con el balón a sus jugadores en el descanso. El Cartagena perdía fuelle en medio campo por tener inferioridad de efectivos en la parcela ancha.
Chavero fue a más y Cristo Martín bajó el balón al césped para tratar de ralentizar el fútbol de ataque de su equipo dándole, eso sí, el criterio que no había tenido hasta ese momento.
En los primeros quince minutos el Cartagena se acercó mejor. En el 53' Cristo Martín probó suerte con un disparo desde la frontal del área grande que se marchó desviado y cinco minutos más tarde una gran acción iniciada por Chavero la culmina Aketxe en un remate a ras de suelo que un defensor manda a saque de esquina.
Cuando se sobrepasó la hora de partido llegó la ocasión más clara en una acción desde la banda derecha, con un centro desde la línea de fondo de Ramírez culminada con un remate de tacón de Rubén Cruz. El toque del delantero no cogió el ángulo necesario para ir a portería y un defensor se la quitó de encima.
El Badajoz apenas había tenido ocasiones en todo este tiempo. Salvando un disparo desde la frontal en el primer tiempo, los de Juan Marrero habían dado mejor impresión hasta la línea de tres cuartos, porque arriba no gozaban de pegada.
Eloy saltó en la segunda parte y tuvo en el 68 una buena ocasión para haber empatado el partido, con un remate tras centro desde un costado que la defensa desvió a línea de fondo.
En el minuto 77 llegó la mejor oportunidad para los extremeños, fruto de un saque de esquina por la derecha de la meta defendida por Pau Torres. Jesús Muñoz se adelantó ante la salida del portero albinegro, pero su testarazo, ya con el meta batido, se marchó alto.
El Cartagena ya alargó cada acción lo máximo posible. Fue a defender con uñas y dientes el resultado con todo tipo de estratagemas. Además, defendía con dos o tres futbolistas al jugador rival que llevara el balón para tratar de robárselo de forma automática, y el Badajoz se desarmó ante la incapacidad de poder colgar balones al área en este tramo.

Con estos tres puntos al Cartagena le quedan cuatro semanas de vértigo ante el Betis B, Lorca Deportiva, Linense y, por último, Écija. Llega con todo para poder ser primero, pero no se puede despistar porque el Real Murcia ataca con serias intenciones y se encuentra a 4 puntos.
La Opinión